Pedro Sánchez y James Buchanan. ¿Vidas paralelas?

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En todas las tablas de valoración de los presidentes de los Estados Unidos hasta hoy, con gran diferencia, el peor valorado es el decimoquinto presidente, James Buchanan. ¿Por qué este político del Partido Demócrata nacido en el norte, en Pensilvania en 1791, es considerado por los norteamericanos de forma aplastante el presidente más nefasto de su historia?

Veamos.

James Buchanan había sido elegido presidente de los Estados Unidos en 1857. En las elecciones de noviembre de 1860 se impuso el candidato republicano Abraham Lincoln, profundamente antiesclavista. No obstante, la toma de posesión como presidente de Lincoln no tendría lugar hasta el 4 de marzo de 1861. Varios estados del Sur ya habían anunciado que si ganaba Lincoln se separarían de la Unión. El 20 de diciembre, apenas transcurrido un mes desde las elecciones, Carolina del Norte convocó una convención y consumó el desafío declarando su independencia de los Estados Unidos de América. El presidente Buchanan rechazó usar la fuerza para doblegar el desafío de la rebelde Carolina del Norte y prefirió la negociación política. En las semanas siguientes, entre enero y febrero, envalentonados por la inacción del presidente del Gobierno de la Unión, otros seis estados del Sur se declararon independientes (Texas, Mississippi, Florida, Luisiana, Alabama y Georgia). En Washington todo el mundo urgía al presidente a actuar antes de que fuese tarde, pero Buchanan, aún después de la rebelión de siete estados, seguía argumentando que el Congreso no podía usar la fuerza contra los estados secesionistas, razón por la que ordenó a las tropas federales acantonadas en el Sur que no abriesen fuego. Durante los trágicos cuatro meses que transcurrieron entre las elecciones y la toma de posesión de Lincoln, el aún presidente James Buchanan derrochó un tiempo precioso con su política pactista, mientras en los estados rebeldes los fuertes y campamentos del ejército federal iban siendo ocupados por los separatistas sin oposición alguna. Los rebeldes iban adquiriendo armamento, consolidando su territorio y ganando tiempo para organizar su nuevo estado.

Fue James Buchanan el presidente bajo cuyo mandato los estados del Sur proclamaron la independencia y cuando Lincoln tomó posesión de la presidencia el 4 de marzo de 1861 su predecesor le había dejado dos opciones, aceptar la división del país que él había consentido cobarde e irresponsablemente o ir a la guerra. Por fortuna para los Estados Unidos, Lincoln eligió la guerra. En absolutamente todas las tablas que uno puede encontrar de valoración de los presidentes de los Estados Unidos, en las mismas en las que encontramos a James Buchanan como el más despreciado, encontramos a Abraham Lincoln como el más querido y respetado, incluso por encima de George Washington.

Pedro Sánchez está a punto de pasar a la Historia como el James Buchanan español. Y si lo hace, necesitaremos un Abraham Lincoln. El que aspire a suceder a Sánchez, debería tener esto en cuenta. Lo mismo le toca tomar decisiones duras, pero un político debe asumir que a veces lo que parece peor, acaba siendo lo mejor y encumbrándolo a lo más alto, para siempre. Como a Lincoln.

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