El lumpemproletariado del siglo XXI

uvaira

Vivimos en una situación de crisis económica endémica que conduce a un aumento de la desigualdad. En España mientras aumenta la brecha salarial entre las rentas más altas y las más bajas que ven como los salarios continúan descendiendo y se mantiene la inestabilidad laborar desde la crisis del 2007. Casi el 14% de las personas ocupadas en España pese a tener un empleo no logran salir de la pobreza. En este contexto quiero tomar el concepto del lumpen para poder explicar las dinámicas que se están generado. En español lumpen proviene del acortamiento de lumpenproletariado término empleado en las Ciencias Sociales.

Aunque la primera mención al termino lumpemproletariado lo podemos encontrar en “La ideología Alemana” de Karl Marx y Friedrich Engels: “Los plebeyos, que ocupaban una posición intermedia entre los libres y los esclavos, no llegaron a ser nunca más que una especie de lumpenproletariado.” La popularización del termino vino de Karl Marx que escribió, en su libro “El 18 Brumario de Luis Bonaparte”, sobre la Sociedad del 10 de Diciembre que empleo Napoleón III para propiciar su ascenso al poder mediante el golpe de estado del 2 de diciembre de 1851. Citando al propio Marx: “Esta sociedad data del año 1849. Bajo el pretexto de crear una sociedad de beneficencia, se organizó al lumpemproletariado de París en secciones secretas, cada una de ellas dirigida por agentes bonapartistas y en general bonapartista a la cabeza de todas. Junto a roués arruinados, con equívocos medios de vida y de equívoca procedencia, junto a vástagos degenerados y aventureros de la burguesía, vagabundos, licenciados de tropa, licenciados de presidio, huidos de galeras, timadores, saltimbanquis, lazzaroni, carteristas y rateros, jugadores, alcahuetes, dueños de burdeles, mozos de cuerda, escritorzuelos, organilleros, traperos, afiladores, caldereros, mendigos, en una palabra, toda es masa informe, difusa y errante que los franceses llaman la bohème: con estos elementos, tan afines a él, formó Bonaparte la solera de la Sociedad del 10 de Diciembre, «Sociedad de beneficencia» en cuanto que todos sus componentes sentían, al igual que Bonaparte, la necesidad de beneficiarse a costa de la nación trabajadora.” Por lo que vemos la visión marxista clásica sitúa al lumpen como la clase social por debajo del proletariado, generalmente opuesta a este ya que no posee conciencia de clase. No tiene ni medios de producción ni fuerza de trabajo. Marx pensaba que la clase obrera era la más dinámica del capitalismo y la que causaría un día la trasformación revolucionaria por ello consideraba al lumpen como reaccionario y enemigo de la clase obrera. El clasismo también afecto al Marxismo.

En el mitificado Mayo del 68 ya Pier Paolo Passolini se dio cuenta que los manifestantes “Tienen caras de hijos de papá. Que la buena casta no engaña. (…) ¡ yo simpatizaba con los polizontes ! Porque los polizontes son hijos de pobres.” La izquierda abandonaba la idea que el obrero era el sujeto revolucionario y se embarcaba en nuevas ideas sobre la importancia de la mujer, el inmigrante o el homosexual como nuevo sujeto revolucionario. Pero estos “nuevos movimientos sociales” más que a una transformación revolucionaria de la sociedad aspiraban a su inclusión en la estructura dominante como decía Ernst Jünger: “La mano izquierda cierra el puño, la derecha se abre para recibir su dinero; y así sigue marchando el mundo.” Own Jones en su libro sobre los Chav, lo que en España llamamos canis, chonis, etc. hace referencia a ese clasismo de la izquierda actual que no puede comprender como Jordi Evole no es líder de audiencia con un documental propagandístico sobre la inmigración ilegal y lo es Operación Triunfo. O la lamentable entrevista de Pablo Iglesias a Ricardo Romero más conocido como “Nega” donde cuenta su “terrible” convivencia con los trabajadores. Según Christhoper Lasch: “Las masas no sólo han perdido todo interés en la revolución; se puede demostrar que sus instintos políticos son más conservadores que los de sus autonombrados portavoces y supuestos libertadores.” Por ello asegura Lasch que tras la sonrisa de la nueva élite socio-política se esconde un odio venenoso a los que “se niegan testarudamente a ver la luz, por los que “sencillamente no se enteran”, según la jerga autosadisfecha de la rectitud política.”

Con la llegada de la globalización se acaba la época de bonanza económica conocido como los años dorados del capitalismo. La deslocalización de las empresas a países con menores costes económicos y sociales y el desarrollo tecnológico hace posible, según Jeremy Rifkin, que cada vez sean necesarios menos trabajadores por lo que el número de personas desempleadas o infraempleadas aumenta progresivamente. En las sociedades postindustriales se produce un empobrecimiento de la clase media y un declive de la vieja clase obrera aumentando la desigualdad. La nueva estratificación social que nos sitúa entre el precariado de Standing Guy y las élites que se rebelan de Christhoper Lasch. Las dinámicas globalizadoras, arrasando las fuentes de trabajo dejando los espacios sin trabajo y sin posibilidades, tienden a lumpenizar la sociedad al potenciar la pérdida de derechos sociales, la incertidumbre laboral y la inestabilidad económica que se ha vuelto endémica a partir de la Gran Recesión del 2007. Pero no solo la dinámica actual convierte a enormes sectores de la sociedad en lumpemproletatriado económicos sino que convierte a toda la sociedad en lumpemproletariado espirituales. Como dice Zygmunt Bauman “Los afectados por el virus del “lumpenproletariado espiritual” viven en el presente y por el presente. Viven para sobrevivir (en la medida de lo posible) y para obtener satisfacción (tanta como puedan) Como el mundo no es para ellos un terreno de juego local ni tampoco algo de su propiedad (al haberse liberado de la herencia se sienten libres pero, en cierto modo ,desheredados, como si les hubieran robado algo o alguien les hubiera traicionado) , no ven nada de malo en explotarlo para su voluntad; para ellos, la explotación no es odiosa en la medida que tampoco lo es robar para recuperar lo que nos han robado.” Ya que no olvidemos que el individuo en la sociedad actual no es sujeto por producir sino por consumir. Mientras consumes eres parte del sistema, dentro de los integrados, cuando no puedes consumir ya pasas a ser un excluido.

La globalización ha traído un aumento de la desigualdad. La devaluación brutal de los salarios a nivel mundial trae pareja una pérdida de los derechos sociales equivalentes. La lumpenización de amplios sectores de la sociedad es más que evidente. Parados o con sueldos míseros por debajo de los mil euros pero siempre con el teléfono móvil de última generación en la mano, sin futuro ni objetivos más allá de lograr dinero para su próxima compra compulsiva ya sea un viaje, una prenda de marca u otro símbolo de estatus similar. Pero sin la posibilidad de estabilidad laboral y familiar.

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