¿Dónde vas Felipe Sexto?

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Noto a S.M. algo frívolo estos días. Tomarse vacaciones sólo es lícito si se han hecho antes los deberes. Y no parece el caso. España se encuentra en situación de extrema postración y a todos, S.M. inclusive, les parece prioritario divertirse antes que enfrentarlo y remediar en lo posible. ¡Curiosas actitudes!

Tras la moción de censura contra el ínclito Rajoy (famoso por no haber dicho nunca una verdad) que encumbró al Presidente trilero, Pedro Sanchez, la pérdida de tiempo, deliberada para su mayor gozo y placer, hasta convocar Elecciones Generales, resultó muy onerosa y dañina para nuestra Nación, pelillos a la mar. En Abril de este 2019 se celebraron por fin esos comicios. El resultado era de esperar: foto fija de nuestro declive político y social. Amén de las profundas sospechas de pucherazo. S.M., tras una ronda de consultas con las representaciones parlamentarias, encomendó a Pedro Sanchez presentar su Candidatura para ser investido Presidente del Gobierno. El todavía “en funciones” fracasó estrepitosamente: obtuvo muchos más “noes” que “sies” en ambas votaciones. Y por tanto dejó de ser candidato a nada. Pero a S.M. no pareció importarle mucho: no inició nueva ronda de consultas so pretexto de dar tiempo a “nuevas reflexiones” y asistió como todos nosotros al espectáculo, aburrido y repetitivo, del “salto de la garrocha” de ese supuesto candidato tramposo con bolcheviques, golpistas, filo-terroristas y otros ganados varios. Se ha hablado desde entonces de la situación de bloqueo político que conlleva no aplaudir al “garrochista”. Pero eso no es verdad: el único responsable de que no haya un Candidato a la Presidencia del Gobierno es S.M. que coquetea con volver a nominarlo y no ha tenido a bien nombrar ninguno alternativo, aún a riesgo de que fracasara (mayor ridículo que Sanchez en su intento de investidura es difícil de alcanzar).

España, por si alguien todavía no se ha dado cuenta, se encuentra en riesgo de emergencia nacional: quiebra de la Seguridad Social, paro inasumible, desintegración territorial, persecución de la lengua española, deuda impagable, déficit público incontrolable, infierno fiscal, inmigración ilegal agresiva y militante, descenso de la productividad, desindustrialización, disminución de las exportaciones y del turismo, crisis demográfica y desmoralización de las nuevas generaciones, etc, etc. Todo ello y mucho más en un contexto de precariedad de la Unión Europea, de Guerra Comercial Mundial y de una apabullante invasión de la “ingeniería social” totalitarizante. Nuestra situación es grave. Muy grave. Tenemos la obligación ineludible de hacerle frente con todos nuestros recursos. No con ocurrencias, eslóganes, posturitas y otras sandeces a las que somos tan proclives. Esto no va a ser posible sólo con la convocatoria de más y más elecciones: estamos confundiendo la Política con el Juego de la Oca.

Por esas y por muchas más razones, S.M. no puede seguir esperando al taumatúrgico mes de Noviembre próximo para que, votando hasta la saciedad, se nos garantice el inicio de una nueva Era. Eso nunca ocurrirá así.

Es preciso que S.M. nombre urgentemente un Candidato a presidir un Gobierno de Concentración Nacional, un Ejecutivo de Emergencia, capaz de aglutinar en torno suyo a todos quienes amamos España y estamos dispuestos, si hace falta, a sacrificar nuestro presente para alumbrar un futuro.

Y voy a proponer a S.M. un Candidato, a mi juicio de la mayor entidad personal y política, inteligencia, preparación y honradez: Don Joaquín Leguina (¡me temo que su rencor hacia mí por mentarlo siquiera, sea eterno!). Le va a resultar muy difícil a ninguna fuerza política decirle que no a todo un Don Joaquín: ni el PSOE, ni el PP, ni Ciudadanos tienen fuerza moral ni solvencia para no sostenerlo. No es momento de timideces, cobardías o abstinencias. España nos necesita a todos. S.M., no se me arrugue. ¡Viva España!

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