Delenda est Banco Popular

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La Caída de este Banco con gran tradición en España es una buena pieza que han ganado los Fondos Buitre que moran en nuestro País.

popular3_noticiaampliadaLlamado en el pasado el Banco de la eficacia y de la rentabilidad, el del buen trato a sus Clientes, y el de un valor de la acción en Bolsa garantizado, lleva años siendo sistemáticamente atacado en la Bolsa por los tiburones financieros de la especulación, sin que ni las autoridades españolas ni europeas hayan puesto coto a la depredación sobre esta entidad financiera.

Apuestas en corto en productos derivados en Bolsa a que el Banco se hundía en el mercado de valores han sido la nota dominante durante años porque han convertido las Bolsas en una ruleta rusa donde con total impunidad van los especuladores aumentando de balas el tambor de la pistola de la ruina y el saqueo posterior.

Y esa bala criminal ha sido detonada en la sien de un Banco español que se resistía a someterse al dictado de las nuevas normas del desguace del ultracapitalismo internacional.

La cotización de la acción del Banco Popular debería haber sido suspendida para haber evitado así su desplome porque su volatilidad a la baja no estaba fundamentada en la lógica económica sino en la voracidad especulativa de los que se quieren quedar con él.

Desgraciadamente hoy mandan los especuladores y actúan con total impunidad materializando plusvalías que se sustentan en la destrucción de tejidos empresariales reales y millones de puestos de trabajo.

Las autoridades españoles no han sido capaces de arbitrar medidas para evitar estas situaciones, más pareciese que las están alentado o facilitando, lo cual es verdaderamente preocupante para el conjunto de la Nación.

La resistencia del Banco Popular a ceder su activos al SAREB o Banco Malo ya ha tenido sus consecuencias. Entrarán a la fuerza en ese entramado de despojos de créditos e inmuebles de los españoles, pero no por esa puerta falsa llamada SAREB, sino directamente en la lonja de la depredación.

Efectivamente, el Banco Popular no consistió en ceder carteras de activos tóxicos al SAREB y fue castigado duramente por ello por parte de un sistema financiero que sí que está rendido y un sistema bursátil incapaz de poner coto a las ventas artificiales de valores cuyo único fin es hundir la cotización de una acción y generar inestabilidad y desazón entre la entidad y sus accionistas.

En este pulso contra los ángeles negros de la Bolsa no hay derecho al que apelar ni razón que alegar, sólo hay esclavitud encubierta en un nuevo Feudalismo tiránico de índole económico.

Cientos de miles de españoles se van a arruinar porque sus ahorros estaban invertidos en una entidad financiera como el Banco Popular cuya cotización en Bolsa se ha desplomado en torno a un 90% de su valor sin explicación aparente.

“Delenda Est Banco Popular” porque ha procedido a vender ya sus carteras de activos a los Fondos Buitre, entrando así en el circuito del ya no hay salida, derivando créditos regulados al sector de la no regulación.

Por fin lo han conseguido, el que se resistía ya ha sido sometido.

Es otro latrocinio más a la clase media y trabajadora española, como las de Bankia, Afinsa, Gescartera, etc. etc. en una lista sin fin de desfalcos de las propiedades y ahorros de los españoles durante las cuatro últimas décadas de régimen democrático.

España, aunque lo niegue Rajoy, es una Nación depredada por Fondos Buitre que anidan en unas Bolsas como las españolas que no defienden los derechos de los pequeños inversores.

Pero esto acredita además, y lo que es más grave, que el sistema financiero español no ha sido reformado durante la crisis que empezó en el 2007 como habría sido de esperar, sino que está apuntalado y amenaza una ruina total.

Hemos perdido diez años preciosos desde esa fecha para haber procedido a una reforma de nuestros sistemas bursátiles y bancarios, impidiendo hundimientos como el descrito o promocionando una evolución progresiva de un sistema de Banca fraccionada o piramidal a uno no fraccionado donde la devolución de los importes depositados en una entidad financiera por sus propietarios está garantiza simplemente porque no se hace uso de ellos.

El Banco Popular es la prueba definitiva de que no se ha hecho nada al respecto.

Los nuevos Amos están prestos a echar Sal sobre sus antes esplendorosas sucursales y ya nadie más volverán a pronunciar su nombre.

 

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