Diseccionando la Actualidad

Ladran, luego cabalgamos

Ladran, luego cabalgamos

POSMODERNIA ha sido víctima de un ciberataque alevosamente perpetrado contra ésta web durante el pasado fin de semana. No es el primero, aunque ha sido el que ha revestido mayor gravedad hasta el momento. Acaso tampoco sea el último que suframos. Por fortuna, nuestro Equipo Técnico ha sido capaz de conjurar el peligro y restablecer el servicio con celeridad.

La indolente paciencia o cómo se blanqueará al independentismo catalán. Javier Barraycoa

Una cosa está clara, no veremos a políticos golpistas en prisión muchos años, sea cual sea la sentencia judicial que se pronuncie. Igualmente, tampoco veremos un levantamiento general permanente en Cataluña para solidarizarse con los posiblemente condenados, sólo manifestaciones abruptas y brotes de violencia.

Déjà vu: despropósito 2.0

No es ocasión para “sacar pecho” ni para recurrir al inevitable “nosotros ya lo dijimos”. No es nuestro estilo. Lejos de felicitarnos por el pleno acierto en nuestros vaticinios, constituye un motivo de honda preocupación la nueva convocatoria de Elecciones Generales en España. Y ello por varios motivos, el primero y principal de los cuales viene dado por la palmaria constatación del definitivo e irreversible envilecimiento del Sistema político español, llevado a un punto de servilismo y degeneración insoportables por su absoluta sumisión a bastardos intereses partidistas y a las abyectas e inconfesables –aunque evidentes- ambiciones de algunos de los personajes que lo encarnan.

«Naide»

“El Guerra” fue un torero de leyenda y todo un personaje, fuente inagotable de dichos y hechos, que han quedado incorporados al imaginario colectivo y al acervo de la sabiduría popular. Su recio carácter y su arrogante personalidad, aderezados con una notable inteligencia natural y una brillante capacidad de repentización, le habilitaban para evacuar respuestas fulminantes y certeras ante cualquier cuestión que le fuera planteada.

Paisaje después de la “batalla” ( y III )

Sea como fuere, guste o no a sus adeptos, la realidad es que Vox “está muy verde”. Y es lógico que así sea pues aunque ya contara unos años de vida, hasta su espectacular irrupción en Andalucía, que sorprendió a propios y extraños (dirigentes incluidos), no pasaba de ser un grupúsculo condenado al ostracismo y la marginalidad, una anecdótica excrecencia desgajada del PP que servía de perentorio refugio a unos pocos “apparatchiks” defenestrados que, entre bandazos ideológicos y heterodoxas amistades “benefactoras”, buscaban hacerse hueco en la vida pública y reencontrar su “lugar bajo el sol”.

Paisaje después de la “batalla” ( II )

Cumplimentado el “segundo ciclo” del maratón electoral, el panorama resultante ha seguido la previsible línea inercial derivada del resultado de las Elecciones Generales. El PSOE revalida su victoria: holgada en las europeas y ensombrecida en municipales y autonómicas, por “pinchazos” puntuales en algunas plazas y territorios de alto contenido simbólico y valor estratégico.

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