Filosofía

Ciorán o el Deseo de la Verdad

Ciorán o el Deseo de la Verdad

Emil Cioran nació en Rumania el 8 de abril de 1911, en el pueblo de Rasinari, en la Transilvania de la monarquía austrohúngara. Su padre, Emilian, fue un pope miembro prominente de la comunidad ortodoxa de Rasinari y su madre, Elvirei, era originaria de Venetia de Jos. En su obra y sus entrevistas, Cioran reconoce que su infancia fue feliz, corriendo y jugando en lo que él denominó un paraíso, rodeado de la paz sublime de los Cárpatos. A pesar de una niñez mágica, el mismo Cioran reconoce que, desde entonces, su personalidad estaría marcada por la tristeza y la melancolía: En efecto soy unzufrieden (depresivo, descontento), pero siempre lo he sido, y éste es un mal del que siempre hemos padecido en nuestra familia, atormentada, ansiosa.

La libertad en el Estado Mundial

Jünger reflexionó incesantemente sobre la libertad, en particular sobre la libertad personal. Lo hizo al mismo tiempo que expresaba su convicción de que la humanidad caminaba hacia formas de organización colectiva cada vez más férreas y hasta asfixiantes. Esas formas de organización, vistas desde la perspectiva jüngeriana, revestían en los años 30 los colores del mundo del Trabajador y en los años 50 se manifestaron cada vez más como Estado Mundial, que en realidad son dos fases distintas del mismo proceso.

Ernst Jünger contra la ilustración

Por razones de comodidad didáctica viene hablándose de “Ilustración” o “Siglo de las Luces”, dándose a entender una unidad que, si es tal, habría que precisar con mayor afinamiento. Si bien el espíritu ilustrado es uno, la Ilustración no tiene una filosofía, sino que se expresó a través de muy diversas (y hasta contrarias) filosofías.

No es independentismo (estúpidos) … es nihilismo

No era mi intención levantar la pluma (metafóricamente hablando), pero me toca abajar las manos al teclado (literalmente hablando). Me había propuesto sólo tocar temas de reflexión sobre cuestiones de fondo, pausadas y sin dejarme arremolinar por los acontecimientos. Pero la historia muchas veces te sobrepasa con una avalancha de acaecimientos; y si no quieres verte superado debes plantarte como una estaca, mejor dicho como un roble, y reflexionar sobre lo que hace temblar un suelo que muchos creían firme y fácil de domeñar.

Hacia una élite global

En ausencia, de momento, de la aparición de un líder global real, podemos preguntarnos: ¿vamos hacia la creación un Estado y Gobierno mundiales, hacia una sociedad mundial sin Estado o hacia la configuración de una aristocracia o élite global? Quizás, empíricamente hablando, la respuesta adecuada sea ésta última. Autores como Paul Krugman nos hablan del “hombre de Davos”, en referencia a una nueva casta global capaz de diseñar el futuro de las naciones sobre la base de decisiones estratégicas tomadas en foros reducidos y no traslúcidos.

La crisis de fin-de-siècle y el fracaso del individualismo (2ª Parte)

Como hemos visto, el siglo XX se inaugura con una serie de drásticos y dramáticos cambios que ya desde hacía tiempo habían comenzado a manifestarse. Lo universal ya no existe, la comunidad se ha roto, todo lo que antes era considerado como seguro, permanente, ha entrado en crisis, una crisis que el arte, prima facie, manifiesta pero que no tiene la capacidad de superar

Utopía e historia, una peligrosa tensión de nuestro presente

Cuando hablamos de utopía hablamos de muchas cosas. Podemos establecer múltiples características del pensamiento y la literatura utópica que iremos indicando a continuación, pues, como en anteriores colaboraciones, tampoco en esta ocasión tenemos tanto la intención de dirigir la lectura del lector –valga la redundancia– como de darle o exponerle una serie de indicaciones y argumentos para que él mismo sea capaz de integrarlos en sus ortogramas, para que los digiera y emplee, según su criterio, con el mejor provecho.

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