Artículos de este autor: Javier Barraycoa

La indolente paciencia o cómo se blanqueará al independentismo catalán. Javier Barraycoa

La indolente paciencia o cómo se blanqueará al independentismo catalán. Javier Barraycoa

Una cosa está clara, no veremos a políticos golpistas en prisión muchos años, sea cual sea la sentencia judicial que se pronuncie. Igualmente, tampoco veremos un levantamiento general permanente en Cataluña para solidarizarse con los posiblemente condenados, sólo manifestaciones abruptas y brotes de violencia.

El psicópata en las teleseries actuales: atracción y control

Michael Haneke dixit: «Convierto al espectador en el cómplice del criminal y, al final, le reprocho su postura. Quería denunciar que todos somos cómplices si miramos películas de este tipo» (Toubiana, 2010). En este capítulo queremos atender a un fenómeno latente en el cine y las teleseries. Nos referimos a la emergencia de la figura del psicópata, que deja de ser un personaje secundario y moralmente reprobable para convertirse en protagonista.

La debacle silenciosa

El drama material de las civilizaciones se llama implosión demográfica. Pero la causa de esta enfermedad en una anemia espiritual. Nuestra miopía cortoplacista nos hace creer que el problema de España es el independentismo, y no negamos que lo es a corto plazo. Pero cabe preguntarse si es peor perder siete millones de ciudadanos por disgregación territorial que perder en algunas décadas un 30% de la población por nacimientos truncados por el aborto o inexistentes por la anticoncepción. Se mire por donde se mire, el gran reto material en España en particular y de la humanidad en general, será poblacional.

La supremacía “moral” de la izquierda.

En un inapreciable documento de trabajo de Antxón Sarasqueta, titulado El proyecto de la Izquierda para España, se sintetiza perfectamente la tesis que deseamos sostener en este artículo: “Desde hace más de 25 años la política española está dominada por una hegemonía de izquierdas. Intelectual y política. Esa hegemonía se concreta en un privilegio: el país en su conjunto asume que la izquierda puede hacer cosas que al centro-derecha no le están permitidas”. Esta es una verdad contundente por simple y clara y cotidianamente experimentada.

En las horas confusas

Con el título de En las horas confusas, Fernando Valls y Taberner uno de los prohombres de la Lliga, identificado con la ilusa burguesía antes de la Guerra Civil, recogía una serie de artículos que delataban su desengaño con el catalanismo. Ello acontecía en 1934 y era toda una premonición de la frustración del proyecto de las fuerzas catalanistas que ellas habían creado; pero que en plena república descubrían perplejos cómo se había transformado en un artefacto dominado por la izquierda y dirigido contra sus intereses económicos y políticos.

No es independentismo (estúpidos) … es nihilismo

No era mi intención levantar la pluma (metafóricamente hablando), pero me toca abajar las manos al teclado (literalmente hablando). Me había propuesto sólo tocar temas de reflexión sobre cuestiones de fondo, pausadas y sin dejarme arremolinar por los acontecimientos. Pero la historia muchas veces te sobrepasa con una avalancha de acaecimientos; y si no quieres verte superado debes plantarte como una estaca, mejor dicho como un roble, y reflexionar sobre lo que hace temblar un suelo que muchos creían firme y fácil de domeñar.

Hacia una élite global

En ausencia, de momento, de la aparición de un líder global real, podemos preguntarnos: ¿vamos hacia la creación un Estado y Gobierno mundiales, hacia una sociedad mundial sin Estado o hacia la configuración de una aristocracia o élite global? Quizás, empíricamente hablando, la respuesta adecuada sea ésta última. Autores como Paul Krugman nos hablan del “hombre de Davos”, en referencia a una nueva casta global capaz de diseñar el futuro de las naciones sobre la base de decisiones estratégicas tomadas en foros reducidos y no traslúcidos.

El multiculturalismo: una estrategia de dominación cultural y política (y 2)

Adelantándose a la puesta de moda del término globalización, Vattimo propuso para adjetivar la posmodernidad el término “desarraigo”. La nueva sociedad que estaba superando la modernidad era vista por el pensador italiano no como algo benéfico sino como una nueva forma de dominación. La vieja dialéctica marxista entre empresarios y trabajadores de un mismo país y cultura (por tanto, compartiendo una misma etnicidad), estaba siendo sustituida por el dominio de una elite social sobre flujos multiculturales que se aposentaban sobre las viejas estructuras de los Estados modernos…

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